
La OCAM impulsa la transformación digital como motor de inclusión y eficiencia
Una revolución que también es humana
La transformación digital ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. No solo en el ámbito empresarial, sino también en la administración pública, donde los procesos, la comunicación y la atención a la ciudadanía requieren una profunda modernización. Sin embargo, digitalizar no significa únicamente incorporar tecnología: significa cambiar la manera de pensar, organizar y servir.
En los municipios, esta revolución no puede limitarse a implantar sistemas informáticos o crear portales electrónicos. Debe ir acompañada de un propósito: hacer que la gestión sea más ágil, más cercana y más transparente. La Oficina Cámara de Apoyo Municipal (OCAM) entiende la digitalización no como un fin, sino como un medio para acercar la administración a las personas y mejorar su calidad de vida.
Digitalizar para servir mejor
El objetivo de la transformación digital no es sustituir a las personas por máquinas, sino liberar tiempo, optimizar recursos y facilitar la interacción entre el ayuntamiento y la ciudadanía. Cada trámite que se simplifica, cada documento que puede presentarse en línea, cada base de datos que se conecta correctamente, reduce la distancia entre la administración y el ciudadano.
La OCAM ayuda a los municipios a recorrer ese camino con un enfoque práctico y humano. Su acompañamiento abarca desde la evaluación del nivel de madurez digital hasta la implementación de soluciones adaptadas al tamaño y capacidad del ayuntamiento. El proceso es progresivo, estructurado y siempre orientado a resultados concretos.
Digitalizar, en el modelo OCAM, no es solo informatizar. Es crear una administración inteligente, accesible y centrada en las personas.
Diagnóstico digital: el punto de partida
Cada municipio es diferente. Algunos ya disponen de infraestructuras tecnológicas avanzadas; otros comienzan desde cero. Por eso, el primer paso es siempre un diagnóstico digital municipal, una radiografía del estado actual de la administración:
cómo se gestionan los datos, qué herramientas se utilizan, cómo se comunican los servicios públicos, cuáles son las necesidades del personal técnico y qué demandas plantea la ciudadanía.
Este diagnóstico permite identificar las áreas prioritarias y definir un plan de acción adaptado a la realidad de cada ayuntamiento. La OCAM acompaña a los municipios en la elaboración de estos planes, que incluyen objetivos claros, cronogramas realistas y criterios de evaluación.
Solo conociendo el punto de partida se puede diseñar una estrategia digital sostenible y eficaz.
Tecnología con sentido
La OCAM defiende una digitalización con propósito: tecnología al servicio de la comunidad, no al revés. Esto significa que cada herramienta debe tener una función clara: simplificar procesos, mejorar la comunicación o aumentar la transparencia.
Entre las acciones que impulsa la OCAM destacan:
- La modernización de los portales web municipales, orientados a la usabilidad y la transparencia.
- La implantación de sistemas de tramitación electrónica y firma digital.
- La digitalización de archivos y expedientes, para mejorar la gestión documental.
- La automatización de procesos administrativos repetitivos.
- El desarrollo de canales digitales de atención ciudadana y participación vecinal.
Pero la clave está en que cada iniciativa tecnológica esté guiada por un objetivo social: facilitar la vida a las personas. Una administración inteligente no es la que más invierte en software, sino la que utiliza la tecnología con criterio, coherencia y empatía.
El factor humano: empleados públicos preparados
La transformación digital no puede funcionar sin las personas que la hacen posible.
Por eso, la OCAM presta especial atención a la formación y acompañamiento del personal municipal.
Los empleados públicos son quienes traducen la tecnología en servicio; quienes, detrás de cada trámite digital, atienden, orientan y resuelven. Capacitarlos no solo mejora la eficiencia, sino también la motivación y la calidad del trabajo.
Los programas formativos de la OCAM abordan desde competencias digitales básicas hasta gestión avanzada de datos, comunicación online o seguridad informática.
El objetivo es que cada trabajador público entienda las herramientas que utiliza, confíe en ellas y las ponga al servicio de la ciudadanía.
La digitalización, cuando se hace con personas formadas y comprometidas, se convierte en una fuente de orgullo institucional.
Simplificar para acercar
Uno de los mayores beneficios de la digitalización es la simplificación de los procesos administrativos. Reducir los pasos, unificar formularios, automatizar notificaciones o permitir la tramitación en línea no solo ahorra tiempo y recursos: genera confianza.
Una administración ágil es una administración que escucha. La OCAM ayuda a los ayuntamientos a rediseñar sus procesos con una mirada ciudadana: menos burocracia, más servicio, más proximidad.
La digitalización, bien entendida, devuelve valor al tiempo de las personas.
Cuando un vecino puede resolver un trámite desde su casa, cuando un emprendedor puede crear su empresa sin desplazamientos, cuando una persona mayor encuentra asistencia rápida y sencilla, la tecnología deja de ser un obstáculo para convertirse en un puente.
Datos, transparencia y gobernanza
La digitalización también abre una oportunidad histórica para mejorar la transparencia y la gestión pública. Los datos, correctamente utilizados, se convierten en un recurso estratégico: permiten planificar mejor, evaluar políticas y rendir cuentas con mayor claridad.
La OCAM promueve la implantación de sistemas de gestión basados en datos, donde la información fluya entre departamentos y se ponga al servicio de la decisión pública.
Esto implica no solo digitalizar expedientes, sino también crear indicadores de seguimiento y publicar los resultados de forma abierta.
Una administración que gestiona con datos es más eficiente, más confiable y más democrática. La transparencia digital refuerza la legitimidad institucional y fortalece el vínculo entre el ayuntamiento y la ciudadanía.
Accesibilidad e inclusión digital
La digitalización solo tiene sentido si nadie queda fuera. Por eso, uno de los principios de la OCAM es garantizar que los avances tecnológicos sean accesibles para todas las personas, independientemente de su edad, nivel educativo o ubicación geográfica.
La brecha digital no es solo una cuestión técnica: es una cuestión de justicia social.
De nada sirve un portal web moderno si la mitad de la población no puede usarlo.
Por ello, la OCAM promueve iniciativas de alfabetización digital, comunicación clara y servicios multicanal, combinando la atención presencial con las nuevas herramientas en línea.
Digitalizar no es sustituir el contacto humano, sino multiplicar las vías de conexión.
La transformación digital como cultura
La digitalización no es un proyecto con principio y fin, sino un proceso continuo.
Implica cambiar la cultura organizativa del ayuntamiento, abrirse a la innovación y fomentar la mejora constante. Por eso, la OCAM acompaña a los municipios no solo en la implantación tecnológica, sino también en la gestión del cambio: planificación, seguimiento y evaluación.
Una administración inteligente es aquella que aprende, evoluciona y se adapta.
Y lo hace escuchando a su ciudadanía, utilizando la tecnología para servir mejor, no para complicar la vida de nadie.
Tecnología con alma pública
La digitalización es una oportunidad para construir administraciones más humanas.
Lejos de despersonalizar el servicio, puede hacerlo más cercano, más ágil y más transparente. El reto está en mantener siempre el propósito: servir, no solo innovar.
La OCAM trabaja junto a los ayuntamientos para que la tecnología no sea un fin en sí misma, sino un instrumento al servicio del bien común. Cada expediente electrónico, cada formulario simplificado, cada conexión de datos representa un paso hacia un municipio más moderno, más eficiente y más justo.
En la nueva administración inteligente, la tecnología tiene corazón. Y en esa tarea, la OCAM actúa como guía, acompañando a los municipios en el desafío de transformar no solo sus sistemas, sino su forma de estar presentes en la vida de las personas.
Este artículo se ha elaborado en el marco de la Resolución del Área de Cooperación Municipal y el Servicio de Promoción Económica de la Diputación de Valencia de concesión de una subvención a la Oficina de Sostenibilidad de Cámara Valencia para el fomento de políticas de competitividad en el tejido municipal y empresarial en el ejercicio 2025.