Portal de Sostenibilidad - Cómo gestionar el excedente alimentario de las empresas 


Cómo gestionar el excedente alimentario de las empresas 

Cómo gestionar el excedente alimentario de las empresas 

Cada día, toneladas de alimentos perfectamente aprovechables terminan en la basura, sumando costes adicionales, deteriorando la imagen de la compañía y, sobre todo, desperdiciando recursos que pueden beneficiar a la comunidad. 

Imagina el escenario: productos con valor y calidad se pierden en el olvido, mientras la empresa asume pérdidas innecesarias y se ve desconectada de una oportunidad social y medioambiental.  

A esto se le suma la presión de cumplir con normativas y la creciente demanda de sostenibilidad, lo que hace que este reto sea cada vez más urgente. 

Entonces, ¿estás listo para transformar un problema en una oportunidad y que tu empresa de un giro de 180 grados? 

La logística inversa en el sector de la distribución  

Básicamente, la logística inversa es el proceso que gestiona el retorno de productos o materiales desde el consumidor final hasta la empresa, ya sea para su reciclaje, reparación o para darles una segunda vida. 

Por eso, cuando hablamos sobre el tema, lo primero que se nos viene a la mente es la sostenibilidad. Porque al cuidar el medioambiente, las organizaciones abren la puerta a múltiples ventajas:  

  • Reducción de costes. Al recuperar productos o componentes, se minimizan pérdidas y se aprovechan recursos ya invertidos.
  • Mejora de la imagen corporativa. Una estrategia de logística inversa bien implementada habla de compromiso con el medioambiente y la responsabilidad social, lo cual fortalece la reputación ante clientes y socios.
  • Innovación y competitividad. Al repensar la manera de administrar el ciclo de vida de un producto, hay más oportunidades para la innovación, permitiendo a las empresas adelantarse a las demandas del mercado y mejorar continuamente sus procesos. 

Claro, no todo es color de rosa. Organizar y ejecutar un sistema de logística inversa requiere planificación y una visión estratégica. Lo ideal es contar con procesos claros y una red de colaboradores comprometidos, desde proveedores hasta centros de reciclaje o reacondicionamiento.  

Por supuesto, hay que integrar herramientas tecnológicas que faciliten el seguimiento y la trazabilidad de cada movimiento. Recuerda, se trata de crear un ciclo en el que cada paso sume valor, tanto económico como ambiental, y que permita a la empresa transformarse en un referente de eficiencia y sostenibilidad. 

Supermercados que gestionan el excedente de alimentos  

En la actualidad, muchos supermercados están demostrando que el excedente alimentario no es un problema, sino una oportunidad para marcar la diferencia, mejorar su reputación y eficiencia, mientras que la comunidad se beneficia de alimentos que, de otra manera, se perderían. Algunos de ellos son:  

Dia

¿Te imaginas un sistema en el que, desde la tienda hasta el almacén, cada producto se gestiona de manera tan responsable que solo se conserva lo fresco y se evita el desperdicio? Eso es precisamente lo que hace este supermercado. 

Hasta el punto de que ha desarrollado un modelo logístico adaptable a las necesidades de cada establecimiento y producto, lo que les permite realizar pedidos precisos y mantener un stock óptimo en todo momento. 

Pero la historia no termina ahí. Cuando la mercancía se acerca a su fecha de vencimiento, impulsa su venta para darle una última oportunidad en la góndola. Y si, a pesar de todo, quedan productos aptos para el consumo, pero no para la venta, la estrategia continúa: se activan procesos de redistribución que permiten donar alimentos a organizaciones como Cáritas y World Vision. 

Lidl

Este gigante alemán ha implementado estrategias que no solo reducen el desperdicio, sino que también optimizan sus operaciones y generan un impacto positivo en la comunidad. Y lo mejor de todo: son soluciones realistas que cualquier empresa del sector puede adaptar. 

Uno de los movimientos más innovadores es su manera de aprovechar el pan que no se vende. En lugar de desecharlo, lo transforma en alimento para animales, dándole una segunda vida.  

También ha apostado por la automatización de pedidos entre tiendas y almacenes, un sistema inteligente que ajusta las entregas según la demanda real. Así, se evitan excesos de stock y se minimizan los productos que podrían quedar sin vender. 

En cuanto a los productos que, por estética o cercanía a la fecha de caducidad, corren el riesgo de no venderse, Lidl ha creado soluciones que benefician tanto a los consumidores como al medioambiente: 

  • Bolsa antidesperdicio. Un pack de 3,5 a 5 kg de frutas y verduras que no cumplen con los estándares estéticos, pero siguen siendo perfectamente comestibles.
  • Descuentos progresivos. En productos próximos a caducar, lo que incentiva su compra antes de que se desperdicie. 

Aldi

En un mundo donde la eficiencia y la sostenibilidad van de la mano, esta cadena de supermercados ha desarrollado un sistema que no solo optimiza sus procesos, sino que también produce un impacto positivo en el medioambiente. 

Por ejemplo, el departamento de logística inversa se encarga de estandarizar procesos para hacer la cadena de suministro más eficiente. Pero, ¿qué significa esto en la práctica? Básicamente, en lugar de tratar los residuos como un problema, los convierten en oportunidades de reutilización y reciclaje. 

Uno de los puntos clave de su estrategia es la incorporación de prensas de alta tecnología para la administración del cartón. Las mismas funcionan de manera automática, reduciendo el esfuerzo manual y garantizando un reciclaje más eficiente.  

Incluso en la gestión de los productos caducados, especialmente los de origen animal, la empresa ha encontrado una solución inteligente: mantener estos productos en frío para minimizar su manipulación y riesgos, asegurando que se manejen de manera segura y eficiente. 

Pero aquí viene lo más interesante: en lugar de desechar estos productos, la empresa los destina a la producción de abonos agrícolas y biogás.  

  • Grupo Ifa. Gracias a una estrategia logística optimizada, no solo han conseguido reducir un 70 % los costes de stock y transporte, sino que también han logrado disminuir en un 30 % las emisiones de CO₂.  

Pero su compromiso va más allá de la eficiencia operativa: apuestan por un modelo sostenible en el que cada recurso se aprovecha al máximo. 

Para ello, forma parte de la iniciativa ‘La alimentación no tiene desperdicio’ de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), un movimiento clave que promueve la reducción del desperdicio alimentario en el sector. 

Otra estrategia que utiliza es la alianza con plataformas como Phenix y Too Good To Go, que permiten rescatar alimentos en perfecto estado y darles una segunda vida. De esta manera, no solo reducen la huella de carbono, sino que también impulsan un impacto positivo en la comunidad, ayudando a quienes más lo necesitan. 

¿Qué podemos sacar de esto? 

Si hablamos de excedente alimentario, lo primero que viene a la mente es el desperdicio. Pero, ¿y si en lugar de verlo como un problema, lo analizamos como una oportunidad?  

Porque, seamos sinceros, tirar comida no solo es un golpe al bolsillo, sino también una pérdida de recursos, esfuerzo y, en muchos casos, una falta de solidaridad con quienes realmente lo necesitan. 

Ahora bien, si nos detenemos a pensar un momento, ¿qué podemos sacar de esto? Pues mucho más de lo que imaginas. 

Para empezar, una gestión inteligente del excedente puede convertirse en una ventaja competitiva. Empresas que optimizan sus inventarios, ajustan sus compras y encuentran formas creativas de darle una segunda vida a los alimentos no solo reducen costes, sino que también mejoran su reputación. 

Por otro lado, está la parte social. Muchos supermercados, restaurantes y empresas de alimentación han implementado programas de donación que convierten su excedente en una ayuda real para comunidades vulnerables. Y no es solo altruismo, es sentido común. 

Y no olvidemos el impacto ambiental. Cada kilo de comida que se desperdicia representa un derroche de agua, energía y transporte. Manejar mejor los alimentos significa también reducir la huella ecológica y contribuir a un modelo de negocio más sostenible. 

En definitiva, lo que podemos sacar de esto es conciencia, eficiencia y solidaridad. Así que la pregunta no es qué hacer con el excedente, sino qué estás esperando para empezar a aprovecharlo de verdad.  

Este artículo se ha realizado en el marco de la Resolución de IVACE de concesión de una subvención al Consejo de Cámaras de la Comunitat Valenciana, para el fomento de la Sostenibilidad y Desarrollo Sostenible en el año 2025.

Comparte en tus redes sociales:

¿Eres un patrocinador de soluciones de sostenibilidad y quieres aparecer en este portal?

¿Eres una empresa y no encuentras lo que estás buscando?


SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER

Recibe cada dos semanas todas las novedades sobre sostenibilidad empresarial.

PATROCINADORES

BANCO SABADELL
ECOEMBES
StartGo Connection
AENOR
AIDIMME
AUREN
BIOFOOD NETWORK
CAIXA POPULAR
CANON ESPAÑA

COLABORADORES

AMUFOR
ASINDOWN
Asociación para la Economía del Bien Común (EBCONNECTA)
ASPANION
ASUCOVA
AVAESEN
Esta web utiliza cookies. Al navegar en esta página, aceptas el uso que hacemos de las cookies.AceptarLeer más