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Cómo gestionar de manera sostenible las cadenas de suministro

Qué es la gestión de la cadena de suministro sostenible

¿Alguna vez te has sentido preocupado por el impacto negativo que las cadenas de suministro provocan en el medioambiente y en las comunidades locales?  

De hecho, el modelo tradicional de gestión de cadenas de suministro suele estar marcado por prácticas que agotan los recursos naturales, producen desperdicios y explotan a trabajadores. 

Este enfoque no solo tiene un impacto negativo en el medioambiente, sino que también socava la reputación y la viabilidad a largo plazo de los negocios que lo emplean. 

Por eso, las prácticas no solo ponen en riesgo el planeta y a las personas, sino que también minan la confianza de los consumidores y la posición competitiva de las empresas. 

Pero hay esperanza. Existe la gestión sostenible de las cadenas de suministro que es un enfoque alternativo y mucho más responsable. 

¿Quieres saber más? Sigue leyendo para descubrir cómo puedes ser parte de esta revolución. 

¿Qué es la gestión de la cadena de suministro sostenible? 

Cuando hablamos sobre el tema, nos referimos a mucho más que una tendencia corporativa. Es una iniciativa que busca proteger el medioambiente a lo largo del recorrido de los productos, desde el abastecimiento de materias primas hasta la producción, almacenamiento, entrega y cualquier otro transporte requerido. 

En otras palabras, es el compromiso de las organizaciones para integrar prácticas ambientales y sociales responsables en su modelo competitivo y de éxito. 

De allí que cada paso del camino se examina meticulosamente para identificar oportunidades de mejora y minimizar los impactos negativos en el medioambiente y en la sociedad. 

¿Qué factores permiten que una cadena de suministro pueda ser sostenible? 

Existen diversos factores que son fundamentales para que una cadena de suministro pueda ser sostenible: 

  • Responsabilidad ambiental. Como un árbol que echa raíces profundas, la sostenibilidad empieza con la minimización de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Para ello, las organizaciones deben conservar recursos mediante la reducción, reutilización y reciclaje. 

  • Ética social. En este sentido, hay que considerar las condiciones laborales justas en las fábricas, garantizar la seguridad de los trabajadores y respetar los derechos humanos.
  • Transparencia y trazabilidad. Imagina que cada producto tiene su propia historia. Desde la extracción de materias primas hasta el artículo final. Por ello, los consumidores desean saber de dónde proviene su café, su camiseta o su teléfono. 
  • Innovación y colaboración. Las empresas sostenibles no se quedan en lo básico; buscan nuevas formas de hacer las cosas y trabajar con otros actores de la cadena para aprender.
  • Responsabilidad social corporativa (RSC). Implica que los negocios asuman la responsabilidad de sus impactos sociales y ambientales. Trabajen para mejorar las condiciones laborales, promover la igualdad de género y contribuir al desarrollo de las comunidades locales. 

Esto incluye respetar los derechos humanos, garantizar condiciones de trabajo seguras y apoyar iniciativas que beneficien a la sociedad en su conjunto.  

  • Eficiencia energética. Incluye adoptar tecnologías y prácticas que reduzcan el consumo de energía, como el uso de equipos, la optimización de las rutas de transporte y la implementación de sistemas de gestión energética. 
  • Reducción de la huella de carbono. A través de medidas como la utilización de fuentes de energía renovable, la optimización de la logística para disminuir los viajes innecesarios, y la aplicación de prácticas de producción más limpias y eficientes. 
  • Ciclo de vida completo. Que incluye la selección de materiales sostenibles, el diseño de productos ecoamigables y la práctica de sistemas de reciclaje.
  • Minimización del desperdicio. Para ello, es importante la optimización de los inventarios con la finalidad de bajar el exceso de producción, la implementación de prácticas de embalaje sostenible, y el reciclaje de materiales en desuso.
  • Resiliencia y flexibilidad. Con el objetivo de anticipar y gestionar riesgos, como desastres naturales, crisis económicas o cambios en la demanda del mercado.
  • Innovación. Para la adopción de tecnologías emergentes, el desarrollo de nuevos productos y oportunidades de colaboración continua.  

Formas de tener una cadena de suministro más sostenible 

Si tu meta es contar con una cadena de suministro más sostenible, existen algunas formas efectivas para lograrlo:  

  1. Elección de materias primas. Las organizaciones deben seleccionar proveedores que ofrezcan materias primas ecológicas. Esto implica buscar opciones que minimicen el impacto ambiental y promuevan la biodiversidad.
  2. Optimizar los procesos de producción. Para ello hay que identificar y eliminar actividades que generen desperdicio, adoptar prácticas de producción just-in-time para minimizar el uso de recursos naturales como el agua. 
  3. Reducción de emisiones de efecto invernadero. Es crucial optimizar rutas de transporte, utilizar vehículos más eficientes y considerar alternativas como el transporte marítimo o ferroviario.
  4. Protección de los derechos humanos. Implica auditar a los proveedores, garantizar condiciones laborales justas y respetar los derechos fundamentales.
  5. Priorizar el transporte multimodal. Utilizar una combinación de modos de transporte (carretera, ferrocarril, marítimo o aéreo) y optimizar las rutas para reducir las emisiones de carbono y los costes logísticos.
  6. Promover una cultura organizacional sostenible. Se logra integrando la sostenibilidad en la misión y valores de la empresa e involucrar a los empleados en iniciativas ambientales.
  7. Adopción de prácticas comerciales éticas. La sostenibilidad no solo se trata de números; también es una cuestión de valores. Las organizaciones deben comprometerse con la transparencia, la integridad y la responsabilidad social. 
  8. Economía circular. Imagina que los productos no tienen un final abrupto, sino un ciclo continuo que implica diseñar artículos duraderos, fomentar la reparación y cerrar el círculo.
  9. Monitorear y evaluar. Lo que incluye establecer indicadores clave de desempeño (KPI) para medir el impacto ambiental y social de la cadena de suministro.
  10. Buscar oportunidades de mejora e innovación. Como ya sabes, hay que estar atento a nuevas tecnologías, procesos y modelos de negocio que optimicen la sostenibilidad de la cadena. 

Conclusión 

Al adoptar prácticas éticas, eficientes y respetuosas con el medioambiente, las empresas pueden no solo mitigar su impacto negativo, sino también generar valor a largo plazo para todas las partes interesadas. 

Es fundamental recordar que la sostenibilidad no es un objetivo estático, sino un viaje continuo de mejora y compromiso. Cada pequeño paso que damos contribuye a construir un futuro para las generaciones venideras y para nuestro planeta. 

Por eso, te animamos a que pongas en práctica las sugerencias compartidas en este artículo en tu propia empresa o en tu vida diaria.  

Juntos, podemos marcar la diferencia y trabajar hacia un mundo más justo, equitativo y sostenible. 

Este artículo se ha realizado en el marco de la Resolución de IVACE de concesión de una subvención al Consejo de Cámaras de la Comunitat Valenciana, para el fomento de la Sostenibilidad y Desarrollo Sostenible en el año 2024.

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