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Financiación verde: qué es y cómo se regula en España 

Cuál es la diferencia entre financiación verde y financiación climática

Quieres impulsar un proyecto sostenible: tal vez instalar paneles solares en tu empresa, renovar tu flota con vehículos eléctricos o desarrollar una startup que transforme residuos en recursos.  

Suena genial, ¿verdad? Pero el dinero es tu principal obstáculo. 

Y es que, aunque la transición ecológica es el futuro (y cada vez más una necesidad), muchas empresas se enfrentan a la misma pregunta: ¿cómo financio mi proyecto sin quedarme en números rojos? 

Aquí es donde la subvención verde toma la batuta, un concepto que cada vez cobra más protagonismo en España.  

Pero claro, como en todo, hay letra pequeña. No siempre  lo que lleva la etiqueta «verde» realmente lo es, y la regulación juega un papel clave para evitar el temido «greenwashing».  

Entonces, ¿cómo funciona en España? ¿Quién la regula? ¿Y lo más importante, cómo accedes a ella? 

¿Qué se entiende por financiación verde? 

En pocas palabras, es cualquier tipo de ayuda, préstamos, bonos, inversiones destinados a proyectos que beneficien al medioambiente. 

Hablamos de iniciativas como energías renovables, movilidad sostenible o conservación de ecosistemas. 

Lo interesante de la financiación verde es que no se trata solo de conseguir fondos, sino de hacerlo con una finalidad clara: reducir el impacto ecológico. Y aquí viene lo importante: para que un proyecto se considere realmente «verde», tiene que cumplir ciertos criterios. No basta con decir que es ecológico, hay que demostrarlo. 

¿Cuál es la diferencia entre financiación verde y financiación climática? 

Piensa en la financiación verde como un gran paraguas que cubre cualquier inversión destinada a mejorar el medioambiente. 

Aquí entran proyectos relacionados con energías renovables, eficiencia energética, protección de la biodiversidad, gestión del agua y economía circular.  

Es decir, todo lo que ayude a reducir el impacto ambiental y hacer un uso más responsable de los recursos del planeta. 

Por otro lado, el respaldo climático es más específica. Aquí hablamos de inversiones centradas exclusivamente en combatir el cambio climático y sus efectos. 

¿Ejemplos? Proyectos para minimizar emisiones de CO₂, tecnologías para capturar carbono, infraestructuras para protegerse de fenómenos climáticos extremos o iniciativas para ayudar a comunidades vulnerables a adaptarse a un clima más extremo. 

Es decir, toda la financiación climática es verde, pero no toda la financiación verde es climática. 

¿Por qué es importante esta diferencia? 

Porque cuando buscas financiación, ya sea para una empresa, un proyecto personal o incluso para invertir, es clave saber qué etiquetas usar y qué regulaciones aplican.  

Los fondos y ayudas no funcionan igual si tu proyecto es simplemente ecológico o si tiene un enfoque directo en el cambio climático. 

¿Qué proyectos se pueden financiar con la emisión de bonos verdes? 

Si tienes en mente un proyecto sostenible y te preguntas cómo conseguir una subvención, es posible que hayas oído hablar de los bonos verdes.  

No, no estamos hablando de billetes de color verde ni de una nueva moda en el mundo de las inversiones. Los bonos verdes son una herramienta que está ayudando a empresas, administraciones públicas y organizaciones a conseguir fondos para iniciativas con un impacto positivo en el medioambiente. 

Pero vayamos al grano: ¿qué tipo de proyectos pueden beneficiarse de esta financiación? La respuesta es amplia, pero hay algo clave que debes saber: no basta con que el proyecto «suene ecológico», tiene que cumplir ciertos criterios para ser considerado verde de verdad:   

  • Energías renovables. Las empresas de energías renovables recurren a esta financiación para construir parques solares, instalar aerogeneradores o desarrollar tecnología que haga más eficiente la producción de energía limpia. 
  • Transporte sostenible. Cualquier iniciativa que impulse el uso de vehículos eléctricos, infraestructuras para bicicletas, transporte público de bajas emisiones o el desarrollo de combustibles alternativos. 
  • Edificación sostenible. Hablamos de estructuras con certificaciones ecológicas, rehabilitación de viviendas con aislamiento térmico o incluso barrios enteros diseñados bajo criterios sostenibles. 
  • Gestión del agua y saneamiento. Esto incluye desde plantas de tratamiento de aguas residuales hasta sistemas de captación y reutilización de agua de lluvia.
  • Economía circular y gestión de residuos. Incluye proyectos de reciclaje avanzado, transformación de residuos en energía, reducción del plástico o modelos de negocio basados en la reutilización.
  • Protección de la biodiversidad y ecosistemas. Aquí entran iniciativas enfocadas en reforestar bosques, proteger hábitats naturales, restaurar ecosistemas degradados o fomentar la agricultura sostenible. 

Cómo está regulada la financiación sostenible 

Si has oído hablar de financiación sostenible, seguramente te ha surgido la duda: ¿quién controla que todo esto sea «verde» y no puro marketing?  

Porque sí, hay muchas empresas y bancos que se suben al carro de la sostenibilidad, pero no todo lo que brilla es oro… o en este caso, verde. 

Por suerte, en España y en la Unión Europea hay un marco regulador que se está endureciendo para evitar el greenwashing y garantizar que el dinero realmente financie proyectos con impacto positivo en el planeta.  

Antes de entrar en detalle, es importante saber que España sigue de cerca las regulaciones que vienen de la Unión Europea.  

Y aquí es donde entra en escena la Taxonomía Europea, que no es otra cosa que un sistema que clasifica qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles. 

Este sistema es clave porque marca la diferencia entre un proyecto que dice ser «verde» y otro que, de verdad, contribuye a mitigar el cambio climático, proteger el agua y los ecosistemas o impulsar la economía circular. 

Si un banco quiere ofrecer un bono verde o una empresa busca financiación, debe demostrar que sus inversiones cumplen con los criterios de la taxonomía. No vale con decir: “vamos a ser más ecológicos”; hay que probarlo con números y evidencias. 

Para que no te abrumes con legislación vigente, aquí te dejamos las tres grandes reglas del juego:  

Reglamento de Taxonomía de la UE (2020/852)

  • Define qué actividades económicas son consideradas sostenibles. 
  • Obliga a empresas y entidades financieras a reportar cómo de “verdes” son sus inversiones. 

Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR, por sus siglas en inglés)

  • Obliga a los fondos de inversión, bancos y aseguradoras a explicar qué tan sostenibles son sus productos financieros. 
  • Evita que cualquier entidad llame «verde» a un fondo solo por marketing. 

Norma de Bonos Verdes Europeos (EU Green Bond Standard)

  • Establece criterios para que un bono pueda llamarse “verde” de verdad. 
  • Asegura que los inversores sepan en qué se está usando su dinero y con qué impacto ambiental. 

De ahí que en nuestro país, varias instituciones se aseguran de que estas normas se cumplan: 

  • La CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores): controla que los productos financieros sostenibles sean transparentes y sigan las reglas europeas. 
  • El Banco de España: supervisa que las entidades gestionen bien los riesgos climáticos y financien proyectos que cumplan las normativas vigentes. 
  • El Gobierno y el Ministerio para la Transición Ecológica: trabajan en estrategias y regulaciones nacionales alineadas con la UE. 

Conclusión 

La financiación verde ya no es una tendencia pasajera, sino el nuevo estándar para empresas con visión de futuro. 

En España, su regulación avanza para garantizar que el capital fluya hacia proyectos sostenibles con impacto real.  

El acceso a la ayuda verde no solo mejora la competitividad y la reputación de tu negocio, sino que también abre la puerta a incentivos fiscales, nuevas alianzas y un mercado cada vez más exigente. 

¿Por qué esperar a que la regulación te obligue, cuando puedes adelantarte y convertir el tema en una ventaja estratégica? 

Actúa hoy: Evalúa el potencial de tus proyectos, busca asesoramiento especializado y empieza a construir un plan financiero alineado con los criterios ESG.  

Este artículo se ha realizado en el marco de la Resolución de IVACE de concesión de una subvención al Consejo de Cámaras de la Comunitat Valenciana, para el fomento de la Sostenibilidad y Desarrollo Sostenible en el año 2025.

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