Portal de Sostenibilidad - ¿Qué dice la OMS sobre los plaguicidas y los pesticidas?


¿Qué dice la OMS sobre los plaguicidas y los pesticidas?

Tipos de plaguicidas y pesticidas 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha abogado por prohibir los plaguicidas y los pesticidas que sean más tóxicos para las personas y los que permanecen durante más tiempo en el medioambiente. De esta forma busca proteger la salud pública mediante el establecimiento de límites máximos de residuos en los alimentos y el agua. 

En este artículo, conocerás los diferentes tipos de plaguicidas y pesticidas, cómo los clasifica la OMS, por qué pide prohibir los más dañinos y mucho más.  

Qué son los plaguicidas y los pesticidas 

En la agricultura moderna, los plaguicidas y pesticidas tienen un papel crucial en la protección de los cultivos y la seguridad alimentaria. 

En sí, las sustancias son herramientas dirigidas a combatir y prevenir la proliferación de plagas, enfermedades y malas hierbas que podrían afectar la calidad y cantidad de los alimentos que llegan a nuestras mesas. 

En el caso de los plaguicidas son químicos dirigidos a eliminar o controlar plagas que pueden dañar los cultivos tales como los insectos, hongos, malezas y microorganismos.  

Mientras que los pesticidas son más amplios, englobando no solo los plaguicidas, sino también otros productos diseñados para controlar diversas formas de vida no deseadas. 

Como ves, actúan de diferentes maneras, desde atacar el sistema nervioso de insectos hasta inhibir el crecimiento de hongos.  

Es importante destacar que, cuando se usan de forma correcta, los plaguicidas y pesticidas pueden ser valiosos para los agricultores al proteger los cultivos y garantizar una producción sostenible. 

Tipos de plaguicidas y pesticidas 

Existen varios tipos de plaguicidas y pesticidas utilizados en la agricultura y el control de plagas. Algunos de los tipos más comunes incluyen: 

  • Insecticidas. Son la respuesta a las plagas de insectos que amenazan la salud de los cultivos. Actúan atacando los sistemas nerviosos de los insectos, interrumpiendo su ciclo de vida y protegiendo así a las plantas. Su aplicación precisa y específica es crucial para evitar efectos adversos.
  • Herbicidas. Cuando las malas hierbas amenazan con competir por recursos y espacio, entran en juego estas sustancias que controlan y eliminan las plantas no deseadas, permitiendo que los cultivos prosperen sin obstáculos. 
  • Fungicidas. Los hongos representan una seria amenaza para las plantas, con este producto se puede combatir las infecciones fúngicas. Su uso cuidadoso ayuda a mantener un equilibrio entre la protección y la preservación ambiental.
  • Rodenticidas. Están diseñados para atraer y eliminar roedores, estos pesticidas son clave para salvaguardar la calidad de los productos almacenados.
  • Bactericidas. Las sustancias controlan la proliferación de bacterias dañinas, evitando enfermedades que podrían afectar la calidad y la cantidad de la cosecha.
  • Nematicidas. Los nematicidas son productos químicos diseñados para controlar nematodos, que son gusanos microscópicos que pueden dañar las raíces de las plantas. Hay varios tipos disponibles, que incluyen fumigantes y nematicidas químicas.  

Cómo clasifica la OMS a los plaguicidas  

La clasificación de los plaguicidas por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una herramienta utilizada para evaluar su toxicidad en los seres humanos. 

De ahí que su organización se basa en la cantidad de exposición necesaria para causar daño a la salud:  

  • Clase Ia. Son altamente peligrosos y pueden causar la muerte con una sola exposición. Estos plaguicidas incluyen productos químicos como el paratión y el monocrotofos.
  • Clase Ib. Pueden causar la muerte con dosis más altas o después de exposiciones prolongadas. Estos plaguicidas incluyen productos químicos como el clorpirifos y el carbofurano.
  • Clase II. Son moderadamente peligrosos y pueden causar daño a la salud humana si se exponen de forma repetida o en grandes cantidades. Estos plaguicidas incluyen productos químicos como el glifosato y el 2,4-D.
  • Clase III. Tienen poco riesgo para la salud humana si se usan adecuadamente, incluyen productos químicos como el azufre y el cobre. 

La forma en que se presenta un plaguicida también influye en su clasificación. La OMS considera aspectos como concentración y estado físico como líquidas, sólidas o gaseosas. Esta distinción es crucial para determinar métodos de aplicación seguros y eficaces. 

Incluso la manera en que un plaguicida afecta a los organismos también guía la organización. Se consideran factores como la inhibición de enzimas, la interrupción del sistema nervioso y la interferencia hormonal.  

También la OMS clasifica estos productos según su capacidad para descomponerse, determinando si son persistentes o de vida corta. Además, se evalúa su movilidad en suelos y cuerpos de agua, influyendo en las medidas de protección del medioambiente. 

Cómo afecta a estos parámetros a tu negocio 

El nivel de toxicidad de los plaguicidas puede tener un impacto significativo en las empresas, en especial en aquellas que se dedican a la agricultura y la producción de alimentos:  

  • Costes. En este caso, los plaguicidas más tóxicos suelen ser más caros debido a la complejidad de su fabricación y a las regulaciones gubernamentales que se requieren para su uso. Los negocios que utilizan estos tipos de productos pueden enfrentar costes más altos en comparación con aquellos que emplean los menos tóxicos.
  • Regulaciones. Los gobiernos a menudo imponen medidas estrictas sobre el empleo de plaguicidas tóxicos debido a los riesgos para la salud humana y el medioambiente. Por ello, para la utilización de estos productos, las empresas deben cumplir con requisitos adicionales, como la capacitación del personal y la documentación necesaria.
  • Riesgos para la salud. Los trabajadores agrícolas que manejan plaguicidas tóxicos tienen mayor probabilidad de sufrir efectos adversos para la salud, como enfermedades respiratorias, dermatitis y cáncer.  

Por qué la OMS pide prohibir los más dañinos 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha abogado por prohibir los plaguicidas que sean más tóxicos para las personas y los que permanecen durante más tiempo en el medio ambiente y proteger la salud pública mediante el establecimiento de límites máximos de residuos de los plaguicidas en los alimentos y el agua.  

En el mundo se utilizan más de 1.000 plaguicidas para evitar que las plagas estropeen o destruyan los alimentos, si bien la toxicidad de cada uno depende de su función y de otros factores. Por ejemplo, los insecticidas suelen ser más tóxicos para el ser humano que los herbicidas.  

Además, el mismo producto puede causar efectos distintos en función de la dosis, de la vía por la que se produce la exposición, ya sea la ingestión, la inhalación o el contacto directo con la piel.  

Las personas que corren más riesgo son las que están directamente expuestas a los plaguicidas, como los trabajadores agrícolas que aplican estos productos y las personas que se encuentran en zonas próximas en el momento en que se propagan o poco después. 

No obstante, la población general que no se encuentra en la zona donde se utilizan los plaguicidas también está expuesta a estos productos, si bien a cantidades muy inferiores, porque pueden estar presentes de forma residual en los alimentos y el agua que ingieren. 

Incluso los plaguicidas son una de las principales causas de muerte por intoxicación voluntaria, sobre todo en los países de ingresos intermedios y bajos.  

Conclusión  

Los riesgos para la salud y el medioambiente asociados con el uso de plaguicidas son claros. 

Desde impactos en la salud humana hasta desequilibrios en los ecosistemas, las advertencias de la OMS nos instan a reflexionar sobre nuestras prácticas agrícolas y tomar decisiones informadas. 

Pero no estamos desamparados. El organismo también destaca soluciones sostenibles que pueden allanar el camino hacia un futuro más saludable. Desde métodos agrícolas ecológicos hasta prácticas de consumo consciente, las alternativas están al alcance. 

Este no es el final. Sigamos aprendiendo, compartiendo y actuando juntos. La salud de nuestro planeta y las generaciones futuras dependen de la elección de hoy.  

Este artículo se ha realizado en el marco de la Resolución de IVACE de concesión de una subvención al Consejo de Cámaras de la Comunitat Valenciana, para el fomento de la Sostenibilidad y Desarrollo Sostenible en el año 2023.

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