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6 claves para alinear la construcción con la Taxonomía Europea

qué deben hacer los negocios para alinear un proyecto de construcción con este estándar

El sector de la construcción está en el ojo del huracán. La presión para cumplir con estándares medioambientales más exigentes no para de crecer, y la Taxonomía Europea se ha convertido en una referencia de lo que debe ser la sostenibilidad corporativa. 

Sin embargo, para muchas empresas resulta un desafío entender cómo adaptarse a estas normativas y, sobre todo, implementarlas de forma efectiva.  

Ahora imagina el riesgo de quedarte atrás: clientes y socios optando por alternativas más alineadas con los valores verdes, oportunidades de negocio que se escapan por no cumplir con criterios europeos, y un mercado cada vez más inclinado hacia la transparencia y el impacto positivo.  

¿Y si te dijéramos que hay una forma clara, práctica y estructurada de abordar estos retos sin perder de vista la viabilidad de tus proyectos? 

Lo primero que debes saber es que la Taxonomía Europea es un sistema de clasificación diseñado por la Unión Europea para definir qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles desde el punto de vista ambiental.  

Por eso es una herramienta clave en el marco del Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad climática para 2050. 

Su propósito principal es proporcionar un lenguaje común para que empresas, inversores y responsables políticos identifiquen y prioricen actividades que contribuyan significativamente a los objetivos medioambientales, evitando el greenwashing (la falsa promoción de sostenibilidad). 

 ¿Qué deben hacer los negocios para alinear un proyecto de construcción con este estándar?

Sigue leyendo y te lo explicamos:  

1.-Materiales que marcan la diferencia 

Optar por elementos que sean seguros y libres de componentes tóxicos es esencial. Ya que no solo mejoran el entorno del edificio, sino que también benefician a quienes lo habitan y al medioambiente.  

Una forma eficaz de garantizar estas características es apostar por elementos que cuenten con certificaciones reconocidas, como Cradle to Cradle Certified®, un estándar que evalúa los productos bajo cinco criterios clave: 

  • Salud de los materiales. Que los componentes sean inofensivos y contribuyan a un entorno agradable. 
  • Circularidad. Apuesta por materiales que puedan ser reciclados o reutilizados, fomentando un ciclo de vida sin desperdicios. 
  • Calidad del aire y protección climática. Prioriza productos que reduzcan las emisiones de carbono y promuevan un aire más limpio. 
  • Gestión del agua y del suelo. Elige opciones que respeten y optimicen estos recursos. 
  • Justicia social. Verifica que los materiales provengan de prácticas laborales, éticas y equitativas. 

2.-Trazabilidad en la construcción 

La Taxonomía Europea exige criterios claros para clasificar actividades sostenibles, y garantizar la trazabilidad. Una actividad que permite rastrear y documentar cada etapa del ciclo de vida de un material: desde su origen, pasando por su uso, hasta su disposición final. 

Como ves, este enfoque no solo ayuda a evitar que los materiales acaben en vertederos, sino que promueve su reintegración en nuevos procesos, abriendo camino a la construcción circular. ¿El objetivo? Minimizar los residuos y maximizar el aprovechamiento de recursos, una visión fundamental para cumplir con los principios de economía circular  

Un recurso básico para implementar la trazabilidad es el Pasaporte de Materiales, también conocido como Pasaporte Circular. Esta herramienta funciona como un “carnet de identidad” para los materiales utilizados en una edificación, ofreciendo información detallada sobre sus características, ubicación y potencial de reutilización. 

3.-Pensar en el ciclo de vida completo de los edificios y sus materiales 

Adoptar esta visión implica integrar la sostenibilidad desde el primer plano del diseño, priorizando soluciones que permitan construir espacios resilientes, duraderos y con materiales que puedan ser recuperados y reutilizados en el futuro. 

Por eso, hoy más que nunca, la tecnología es la mejor aliada. La implementación de herramientas como BIM (Building Information Modeling) transforma la manera en que gestionamos los recursos. 

Por ejemplo, digitalizar el ciclo de vida de los materiales permite almacenar toda la información relevante para su retirada o reforma futura. De este modo, cuando llegue el momento, podrás tomar decisiones basadas en datos claros, ahorrando tiempo y recursos. 

Pero la innovación no termina ahí. Sistemas de medición como la huella de carbono, la huella hídrica y el análisis de toxicidad de los materiales son necesarios para evaluar el impacto de tus proyectos, desde la construcción hasta su eventual deconstrucción. 

4.-Protege los recursos  

La industria de la construcción está en una encrucijada: seguir los patrones tradicionales de extraer-usar-descartar” o adoptar un enfoque que cuide el futuro del planeta. 

En este caso, la Taxonomía Europea nos invita a repensar cada decisión, alineando nuestras prácticas con criterios de sostenibilidad que no solo generan impacto ambiental positivo, sino que también potencian la competitividad en el mercado. 

El modelo de economía lineal nos ha llevado a un uso desmedido de recursos y una generación de residuos difíciles de gestionar. ¿El resultado? Ecosistemas dañados, escasez de materiales y una presión creciente por soluciones responsables. En contraste, la economía circular, inspirada en los ciclos regenerativos de la naturaleza, propone una visión transformadora: “producir-usar-recuperar”. 

En la construcción, esto significa priorizar el aprovechamiento inteligente de los recursos, evitando la dependencia de materias primas no renovables. También implica incorporar materiales reciclados o renovables, minimizar el impacto sobre la biodiversidad y optar por métodos que garanticen una gestión sostenible de los desechos. 

5.-Gestionar los recursos de forma estratégica y sostenible 

Imagina una construcción donde cada material tiene una segunda vida asegurada. La clave para lograrlo está en planificar desde el inicio con una visión a largo plazo, considerando las transformaciones tecnológicas y las necesidades cambiantes de la sociedad. 

Aquí es donde entra en juego un modelo de economía circular aplicado a la construcción: no hablamos solo de usar materiales saludables, sino de diseñar proyectos donde todo pueda recuperarse, reutilizarse y reconvertirse en nuevos recursos. 

¿Quieres desinstalar componentes de un edificio sin generar residuos y aprovecharlos en nuevos proyectos?  

Esto ya es posible gracias a herramientas como los manuales de deconstrucción, que no solo identifican cómo desmontar los sistemas, sino que maximizan el valor de cada material a lo largo de la vida útil del edificio. 

En este punto, la innovación también juega un papel crucial. Metodologías como Lean2Cradle® integran soluciones avanzadas como el Pasaporte de Materiales, que permite rastrear la composición y procedencia de los recursos, y la medición del impacto ambiental durante todo el ciclo de vida del edificio. 

Desde la planificación inicial hasta la fase de deconstrucción, esta metodología asegura que cada proyecto esté alineado con estándares europeos como Level(s), desarrollados por la DG Environment. 

6.-Conviértete en un catalizador del cambio 

Las empresas que lideran este cambio no solo construyen edificios; construyen un legado. Ser un catalizador significa abrazar el impacto positivo como parte esencial de tu modelo de negocio, impulsando prácticas que beneficien tanto a la sociedad como al medioambiente. 

Los consumidores, inversores y reguladores buscan cada vez más empresas que demuestren compromiso con los valores medioambientales y sociales por eso adoptar estas prácticas no solo refuerza tu reputación, sino que también abre puertas a nuevas oportunidades de negocio, financiación sostenible y asociaciones estratégicas. 

Por ejemplo, los fondos de inversión verdes, las subvenciones públicas y los beneficios fiscales están dirigidos a proyectos que cumplen con los principios de la Taxonomía. Al liderar el cambio, tu empresa puede acceder a estos recursos y diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo. 

Conclusión  

Recuerda que ajustar tu empresa con la Taxonomía Europea no es solo un requisito normativo, es una oportunidad para liderar un cambio transformador en el sector de la construcción. 

Cada una de las claves que hemos compartido no solo responde a los desafíos actuales, sino que también abre la puerta a un modelo más sostenible, competitivo y preparado para el futuro. 

Al implementar estas estrategias, no solo estarás cumpliendo con estándares que refuerzan tu reputación en el mercado, sino que también aportas valor real a tus proyectos y al entorno en el que operas.  

Desde una gestión eficiente de los recursos hasta la integración de herramientas innovadoras, cada paso te acerca a convertirte en un referente de sostenibilidad en un mundo que cada vez exige más compromiso. 

¿Listo para dar el primer paso? 

Este artículo se ha realizado en el marco de la Resolución de IVACE de concesión de una subvención al Consejo de Cámaras de la Comunitat Valenciana, para el fomento de la Sostenibilidad y Desarrollo Sostenible en el año 2024.

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