
El cambio tecnológico es condición necesaria —aunque no suficiente— para alcanzar objetivos de neutralidad climática y prosperidad inclusiva. La clave está en su dirección (qué solucionamos) y en su gobernanza (cómo evitamos efectos indeseados). La innovación verde impulsa productividad ambiental y económica, pero coexiste con riesgos de ‘rebote’: mejoras de eficiencia que abaratan servicios e incentivan mayor consumo, compensando parte de los ahorros. Por ello, la tecnología debe ir acompañada de políticas de demanda, estándares, precios al carbono, economía circular y cambios de comportamiento.
La digitalización —incluida la inteligencia artificial— ilustra esta ambivalencia. Por un lado, permite optimizar redes energéticas, electrificar la movilidad, acelerar diseño de materiales, monitorizar bosques o reducir pérdidas en cadenas de suministro. Por otro, eleva la demanda eléctrica de centros de datos y plataformas, y traslada impactos a las cadenas de hardware. La evidencia reciente proyecta un fuerte aumento del consumo eléctrico asociado a centros de datos, lo que obliga a acelerar el despliegue de energía renovable adicional, eficiencia y flexibilidad de red.
Para alinear tecnología y sostenibilidad, tres principios orientadores son útiles. Primero, ‘eficiencia con suficiencia’: las ganancias tecnológicas deben complementarse con señales de precios, estándares de uso y diseño circular que limiten efectos rebote. Segundo, «innovación orientada a misión»: orientar I+D e inversión hacia objetivos públicos concretos (edificios de cero emisiones, materiales de baja huella, captura y almacenamiento donde sea costo‑efectivo). Tercero, ‘transparencia y métricas’: huellas de ciclo de vida, divulgación corporativa creíble y certificaciones que permitan comparar soluciones.
Europa avanza en marcos de economía circular y ecoinnovación, pero necesita acelerar el escalado industrial y cerrar brechas de inversión. La política industrial verde —complementaria al mercado de carbono— puede activar dinámicas de aprendizaje y reducir costes, siempre que preserve la competencia y la neutralidad tecnológica donde proceda. En síntesis, la tecnología es aliada de la sostenibilidad cuando se inserta en un ecosistema de políticas, mercados y comportamientos que premian resultados ambientales y sociales, no solo la eficiencia aislada.
International Energy Agency. (2025). Energy and AI. IEA.
Kunkel, S., & Tyfield, D. (2021). Digitalisation and the rebound effect. Journal of Cleaner Production.
European Commission. (2020–2025). Circular Economy Action Plan. https://environment.ec.europa.eu/
Lange, S. (2023). The induction effect: why rebound is only half the story. Frontiers in Sustainability.
European Court of Auditors. (2023). Special report 17/2023: Circular economy.
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